El amor no se rompe es un cómic que aborda el vínculo entre una madre y su hija desde una perspectiva íntima y emocional. La historia parte de una herida aprendida: la madre creció entendiendo el amor como una moneda de cambio, algo que se gana o se pierde en función del comportamiento.




Cuando su hija se porta mal, ese patrón se activa. Aparece el enfado, la distancia, el impulso de retirar el afecto. Pero en ese momento la madre toma conciencia y decide no repetir la historia. A pesar del conflicto, le hace saber a su hija que su amor no está en juego, que puede estar enfadada y seguir queriéndola igual.
El cómic reflexiona sobre la transmisión intergeneracional, los modelos afectivos y la posibilidad de reparar. Propone una idea sencilla pero profunda: el amor no debería condicionar, no debería romperse, sino sostener incluso en el error. Una narración sobre criar desde la presencia, no desde el miedo.


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