Esta animación muestra a una chica en un gesto cotidiano: tomarse un té. Una escena simple que se convierte en un pequeño ritual de pausa y presencia. La pieza pone el foco en lo mínimo, en el tiempo que se suspende y en la intimidad de los actos que suelen pasar desapercibidos.
El proceso combina Photoshop y Procreate para el desarrollo visual de la ilustración, y After Effects para la animación final. El trabajo digital se construye desde capas y texturas suaves, buscando un movimiento sutil y orgánico que acompañe la atmósfera tranquila de la escena.
La animación no busca narrar una historia, sino sostener un estado: habitar el instante, respirar, y permitir que lo simple también sea significativo.


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