Una chica envuelta en telas de colores, sostenida por una iluminación casi irreal.
No es un disfraz, es un umbral: la materia suave que protege lo que aún está naciendo.
Esta imagen habla de los procesos internos que no pueden explicarse con palabras,
de ese instante en el que algo empieza a transformarse por dentro y todavía no tiene nombre.



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